Ocurrió durante la Samsung 500 Sprint Cup, prueba perteneciente a la Nascar, en la que el piloto Michael McDowell al volante la Toyota Camry perdió en control de su vehículo para acabar chocando contra el muro. Inmediatamente después el coche dió varias vueltas de campana acabando por producirse llamas en el vehículo de competición. Por suerte el piloto salió indemne del accidente.